Obispos, Torres y Cañones. Catedral Basílica Metropolitana de Medellín 1868-1950
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La historia de la Catedral de Villanueva empieza en una aldea perdida entre los últimos ramales de las montañas de los Andes, donde a duras penas se contaban veinte mil habitantes, campesinos agricultores, mestizos barequeros, pequeños arrieros y trabajadores de escasos recursos alrededor de una graneada élite político-económica minera y comerciante, inmensamente rica. No obstante, la pequeña ciudad tenía todas las ínfulas que le otorgaban los títulos de capital del Estado de Antioquia y segunda ciudad del país. 

En realidad, para la década de 1860 a 1870 la otrora Villa de Aná no tenía más que una docena de calles empedradas alrededor de la plaza principal, enmarcada con casas de tapias de dos pisos y balcón, para las familias de ancestro español certificado, y su vieja catedral, Nuestra Señora de la Candelaria, dedicada a Nuestra Señora de la Purificación. Las demás calles, o mejor, caminos aledaños, polvorientos en verano y enlodados en invierno, conservaban a duras penas los atanores de barro cocido del viejo acueducto colonial; sin alumbrado, la mayoría de las casas o ranchos de tapia reseca eran presa fácil de los incendios por causa de las lámparas -o veladoras descuidadas en los diminutos altares domésticos-o Eso sí, los parroquianos, de un puñado de templos y ermitas, eran católicos muy devotos; así fueran iletrados mantenían la fe en Dios como el sostén y fin de su humilde existencia.

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La historia de la Catedral de Villanueva empieza en una aldea perdida entre los últimos ramales de las montañas de los Andes, donde a duras penas se contaban veinte mil habitantes, campesinos agricultores, mestizos barequeros, pequeños arrieros y trabajadores de escasos recursos alrededor de una graneada élite político-económica minera y comerciante, inmensamente rica. No obstante, la pequeña ciudad tenía todas las ínfulas que le otorgaban los títulos de capital del Estado de Antioquia y segunda ciudad del país. 

En realidad, para la década de 1860 a 1870 la otrora Villa de Aná no tenía más que una docena de calles empedradas alrededor de la plaza principal, enmarcada con casas de tapias de dos pisos y balcón, para las familias de ancestro español certificado, y su vieja catedral, Nuestra Señora de la Candelaria, dedicada a Nuestra Señora de la Purificación. Las demás calles, o mejor, caminos aledaños, polvorientos en verano y enlodados en invierno, conservaban a duras penas los atanores de barro cocido del viejo acueducto colonial; sin alumbrado, la mayoría de las casas o ranchos de tapia reseca eran presa fácil de los incendios por causa de las lámparas -o veladoras descuidadas en los diminutos altares domésticos-o Eso sí, los parroquianos, de un puñado de templos y ermitas, eran católicos muy devotos; así fueran iletrados mantenían la fe en Dios como el sostén y fin de su humilde existencia.

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Introducción 11 Capítulo 1 El deber ser como origen de una catedral 27 Las trayectorias de las compraventas 43 Capítulo 2 Inicio de un templo fenomenal 69 Capítulo 3 Eclipse de una catedral en sus inicios 83 Suspensión indefinida del proyecto 92 Capítulo 4 Cambio de planos y de arquitecto 97 Capítulo 5 Bendición de una sacristía convertida en capilla 115 Capítulo 6 Inauguración solemne de la Catedral 135 Capítulo 7 Los acordes místicos y la moderación de un prelado 149 Capítulo 8 Consagración definitiva y basílica menor 159 A manera de conclusión 171 Fuentes de archivo y bibliografía consultada Archivos 177 Libros y artículos 181 Entrevistas 184 [name] => Obispos, Torres y Cañones. Catedral Basílica Metropolitana de Medellín 1868-1950 [meta_title] => Libro Impreso Obispos, Torres y Cañones U. Pontificia Bolivariana [meta_description] => Libro Impreso Obispos, Torres y Cañones U. Pontificia Bolivariana [options_container] => container2 [msrp_display_actual_price_type] => 0 [url_key] => obispos-torres-y-canones-catedral-basilica-metropolitana-de-medellin-1868-1950-historia [products_author] => Libia J. Restrepo [products_size] => 14 x 23 cm [products_finished] => Tapa Rústica [product_image] => https://libu.s3.amazonaws.com/img/obispos-torres-y-canones-9789587647693-upbo.jpg [product_image_thumbnail] => https://libu.s3.amazonaws.com/imgThumbnail/obispos-torres-y-canones-9789587647693-upbo-thmb.jpg [products_pages] => 186 [products_isxn] => 9789587647693 [price] => 50000.000000 [weight] => 0.250000 [options] => Array ( ) [media_gallery] => Array ( [images] => Array ( ) [values] => Array ( ) ) [tier_price] => Array ( ) [tier_price_changed] => 0 [category_ids] => Array ( [0] => 4 ) [is_salable] => 1 [website_ids] => Array ( [0] => 1 ) [request_path] => obispos-torres-y-canones-catedral-basilica-metropolitana-de-medellin-1868-1950-historia.html [final_price] => 42500.000000 ) 1

Obispos, Torres y Cañones. Catedral Basílica Metropolitana de Medellín 1868-1950

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La historia de la Catedral de Villanueva empieza en una aldea perdida entre los últimos ramales de las montañas de los Andes, donde a duras penas se contaban veinte mil habitantes, campesinos agricultores, mestizos barequeros, pequeños arrieros y trabajadores de escasos recursos alrededor de una graneada élite político-económica minera y comerciante, inmensamente rica. No obstante, la pequeña ciudad tenía todas las ínfulas que le otorgaban los títulos de capital del Estado de Antioquia y segunda ciudad del país. 

En realidad, para la década de 1860 a 1870 la otrora Villa de Aná no tenía más que una docena de calles empedradas alrededor de la plaza principal, enmarcada con casas de tapias de dos pisos y balcón, para las familias de ancestro español certificado, y su vieja catedral, Nuestra Señora de la Candelaria, dedicada a Nuestra Señora de la Purificación. Las demás calles, o mejor, caminos aledaños, polvorientos en verano y enlodados en invierno, conservaban a duras penas los atanores de barro cocido del viejo acueducto colonial; sin alumbrado, la mayoría de las casas o ranchos de tapia reseca eran presa fácil de los incendios por causa de las lámparas -o veladoras descuidadas en los diminutos altares domésticos-o Eso sí, los parroquianos, de un puñado de templos y ermitas, eran católicos muy devotos; así fueran iletrados mantenían la fe en Dios como el sostén y fin de su humilde existencia.

Tabla de Contenido

Contenido 
Introducción 11 Capítulo 1 El deber ser como origen de una catedral 27 Las trayectorias de las compraventas 43 Capítulo 2 Inicio de un templo fenomenal 69 Capítulo 3 Eclipse de una catedral en sus inicios 83 Suspensión indefinida del proyecto 92 Capítulo 4 Cambio de planos y de arquitecto 97 Capítulo 5 Bendición de una sacristía convertida en capilla 115 Capítulo 6 Inauguración solemne de la Catedral 135 Capítulo 7 Los acordes místicos y la moderación de un prelado 149 Capítulo 8 Consagración definitiva y basílica menor 159 A manera de conclusión 171 Fuentes de archivo y bibliografía consultada Archivos 177 Libros y artículos 181 Entrevistas 184